En las calles de París del siglo XX, un artista observa atento su alrededor buscando el momento perfecto, nuestro protagonista: Robert Doisneau.

Para algunos, Doisneau fue el tímido fotógrafo de calle.

Si quieres conocer a más grandes autores, puedes echar un vistazo a los siguientes artículos: Edward Weston, el fotógrafo innovador e influyente, y también Conociendo a Sebastiao salgado.

robert doisneau

Biografía.

Hijo de un fontanero que luchó y murió en la Primera Guerra Mundial, Doisneau empezó a trabajar desde niño, y por aquella época le costaba comunicarse con los demás porque era bastante tímido.

A los 17 años, encontró refugio en su primera cámara, una Rolleiflex, con la que comenzó a hacer fotografías en las que pudo expresar todas esas emociones que llevaba dentro.

¿Por qué se produjo ese cambio?

Doisneau decía que le venía bien encorvarse para regular el visor, así no mantenía un contacto visual directo y le permitía relajarse, la cámara le tranquilizaba: «No es agresiva y permite un gesto de cortesía al tener que agachar la cabeza».

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Robert Doisneau

Y así el chico que comenzó fotografiando aceras y adoquines, fotografió más de 30 años con una Rolleiflex.

Primer trabajo.

Aprendió fotografía por su cuenta, de un modo autodidacta, e inicialmente trabajó en la factoría de Renault como fotógrafo industrial y de publicidad, pero ese ambiente le cansó pronto por ser tan planificado y medido, sin espacio para la espontaneidad.

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Fotografías de la época Renault

La belleza de lo cotidiano.

Pronto pasó de esa monotonía que le ofrecía la industria y le gustaba tan poco, a fotografiar a gente en París.

Prefería las calles, donde coincidía con Cartier Bresson, al que le unía una misma forma de pensar, y sobretodo, una obsesión: la búsqueda del ‘instante decisivo’. “No había plan alguno, sino improvisación día a día”, contaba Doisneau, en busca siempre de un ideal.

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Las calles de París. Robert Doisneau

«Los gestos corrientes de gente corriente en situaciones corrientes». Así definía sus fotos Doisneau

Doisneau trabajaba de una forma sencilla. Salía temprano a la calle, buscaba un lugar que le pareciera sugerente y pasaba horas allí, atento a lo que pasaba para captar los gestos de la gente.

Quizás por ello se le haya calificado también como el poeta de los momentos puros.

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Calles de París. Doisneau

Esta filosofía de captar el gesto, el momento perfecto, la aplicaba tanto a desconocidos como a famosos.

Fue un pionero en fotografiar a grandes personajes en sus lugares cotidianos. Así hizo con  Giacometti, Camus, Picasso…entre otros. Y siempre encontraba un gesto único, los personajes se sentían cómodos y relajados en su terreno, justo lo que Robert pretendía.

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Retratos de artistas. Robert Doisneau

La noche de París.

Doisneau puso su ojo también sobre la vida nocturna de París. En los clubs de jazz y los locales de cabaret y tertulia coincidía con intelectuales como Sartre o Cocteau, con los que entabló amistad, y a los que posteriormente retrató.

Pero conocer famosos nunca fue su principal interés, disfrutaba desentrañando y plasmando la belleza de la noche parisina.

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La noche parisina

 

Una fotografía polémica.

En 1950, cuando ya tenía ganada una buena reputación como fotógrafo, la revista Life le encargó una serie de fotografías sobre jóvenes parisinos para mostrar al mundo el espíritu de una ciudad que había superado la tragedia de la Segunda Guerra Mundial.

Y él decidió que el amor era la mejor demostración de la renovación y la entrada en una nueva época, más próspera.

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El amor a través de los ojos de Robert Doisneau

Así llegamos a su fotografía más conocida: El beso del Hotel de Ville, instantánea en la que una pareja de guapos y enamorados veinteañeros se besan apasionadamente, mientras la vida cotidiana de la ciudad continúa con su normalidad alrededor.

Casi de inmediato, El beso se convirtió en uno de los iconos de la posguerra y en una de las fotos más reproducidas y vendidas del siglo XX.

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El beso del Hotel de Ville. Robert Doisneau

Pero en 1993 se descubrió la verdad: la fotografía no fue tan instantánea.

Ese año una pareja afirmó ser la de la foto y reclamó a Doisneau dinero por sus derechos de imagen. No sabían que el autor contrató en su día a dos novios para que posaran. El fotógrafo francés tuvo que cargar con el peso de la acusación, pero los tribunales no dieron la razón a la pareja. Al poco tiempo, Doisneau murió.

En cualquier caso, El beso del Hotel de Ville forma parte del patrimonio sentimental de la humanidad.

Reflexión.

Como se ha ido viendo a lo largo de este post, Doisneau tenía una idea muy clara de lo que quería lograr con sus imágenes: transmitir la belleza del instante fugaz, esos momentos que ocurren en nuestro día a día y que, a veces, por la propia cotidianidad ni nos fijamos en la magia que esconden.

Fue un defensor de las pequeñas cosas que ocurren delante de nosotros, pero que no todos ven.

robert doisneau fotografia

A raíz del descubrimiento de que una de las fotografías que mejor captura esa idea (este Beso del Hotel de Ville) fue en realidad algo planeado, nos asalta una duda: ¿Es esto contradictorio al pensamiento que tanto defiende el autor?, o por el contrario, ¿ Creía tanto en la belleza de lo sutil, que consideró necesario enseñar al mundo lo que sentía, aunque no fuera del todo un acto espontáneo?

Los grandes actos siempre tienen seguidores y detractores, ¿Tú qué opinas?

Su trabajo desde su punto de vista.

Doisneau no solía volver a contemplar sus fotografías después de tomarlas.

Él mismo explicaba que le hacía ser consciente del paso del tiempo de una manera brusca y vertiginosa, la misma sensación que sentía al ver su álbum familiar.

Sin embargo, cuando se le preguntaba por el secreto de una buena foto, su respuesta era, paradójicamente, la siguiente: “Existe esa cosa misteriosa que se cuela por azar y a la que yo llamo ‘el encanto‘. Esa especie de aroma surge mucho tiempo después. Hay imágenes que envejecen bien y que envejecerán cada vez mejor. Ésas son las buenas fotos”.

robert doisneau niños

“No tomo fotos de la vida como es, sino de cómo me gustaría que fuera la vida.”

Robert Doisneau

 

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¿Qué te ha parecido la historia de Robert Doisneau?

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